martes, 24 de abril de 2012

Autor: Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte
Honrarás a tu padre y a tu madre
Honrar a los padres es obedecer, si se vive bajo su potestad, sus mandatos; mientras no manden lo que es pecado, pues «es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres
Honrarás a tu padre y a tu madre
Honrarás a tu padre y a tu madre

66.- EL CUARTO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS ES: HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE.


1. Honrar a los padres es obedecer, si se vive bajo su potestad, sus mandatos; mientras no manden lo que es pecado, pues «es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres»1 .

También asistirlos en sus necesidades y venerarlos con amor.

Dice San Pablo: «Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor»2 . Y el libro del Eclesiástico: «El que honra a su padre repara su pecado. El que honra a su madre amontona tesoros (...) El que abandona a su padre es como un blasfemo, y maldito del Señor el que irrita a su madre»3 .

En algunas malas traducciones del Evangelio hay una frase que no se entiende. Ponen en boca de Jesucristo: «El que no odia a sus padres no es digno de Mí»4 . Esto, tal como suena, es un disparate. Hay que tener en cuenta que la palabra «odiar» en hebreo no tiene el mismo sentido que en castellano. En hebreo significa «tener en menos». Por lo tanto el sentido de la frase es: «El que antepone sus padres a Mí, no es digno de Mí». Esto ya se entiende.




2. La desobediencia a los padres es más grave cuando se trata de cosas relacionadas con el bien de nuestra alma5 : deberes religiosos, amistades, diversiones, etc.

«Esta obediencia la deben los hijos a sus padres mientras forman con ellos la sociedad parental, cuya finalidad y compromiso, tanto por parte de los padres como por parte de los hijos, es la educación de los hijos. (...) Los hijos tienen el derecho y la obligación de ser educados por sus padres y de dejarse educar por sus padres »6 .

«Los hijos deben estar sujetos a sus padres: deben obedecer, pero libremente, no como esclavos. Y sólo es capaz de obedecer libremente quien ama a aquellos de quienes depende y deben mandarle. (...) La obediencia, la sujeción de los hijos debe ser una consecuencia del amor a sus padres»7 .

«La obediencia a los padres cesa con la emancipación de los hijos, pero no el respeto que les es debido, el cual permanece para siempre»8 .

Tus padres lo son todo para ti. Aunque sean viejos y achacosos, debes conservarles el respeto y el cariño. No seas jamás un hijo desagradecido9 . Todo lo que tienes, a ellos se lo debes.«¿Cómo podrías pagarles lo que han hecho por ti?»10 . Piensa en los pobres niños abandonados que no conocen a su padre, ni saben lo que es el cariño de una madre.

A los padres no basta quererlos, hay que manifestárselo. No hay en el mundo amor más desinteresado que el de los padres: no es mucho pedir que ellos reciban alguna cálida manifestación de cariño de sus hijos, que tanto agradecen.

Hoy se habla poco de obedecer a los padres. Incluso algunos hijos se creen que desobedeciendo dan muestras de independencia y personalidad. Es decir, que consideran la desobediencia como una valor.



Esto es una equivocación.
Esos mismos jóvenes que no obedecen a sus padres que les aman, luego obedecen a los amigos, a las modas, o a sus caprichos que les tiranizan. Cambian de obediencia: la buena, por la mala. Ser libre no es hacer lo que me da la gana.

Ése es esclavo de sus caprichos.

Libre es el que voluntariamente cumple con su deber.

La persona más libre fue Jesucristo, que era Dios. Sin embargo cumplió con la voluntad de su Padre.


Hoy día es muy fácil que los hijos se contagien del espíritu de rebeldía y libertad desenfrenada del ambiente. El P. César Vaca, O.S.A. escribió en el periódico Ya de Madrid: «Criticar los falsos maestros, los malos educadores, los padres incomprensivos y egoístas, está bien; pero rechazar la disciplina familiar en globo, menospreciar sin compasión a cuantos ejercen la ardua tarea de la educación y la enseñanza, presentando como la mejor de las escuelas la anarquía de una libertad incontrolada, es colocarse al borde de la ruina».

«Los problemas que destacan en las páginas frontales de los periódicos de todo el mundo, son un reflejo de la falta de disposición de nuestra juventud para someterse a ningún sistema de valores que no sea la jerarquía de valores de su propio criterio. (...) Todos somos testigos de casos de adolescentes que son advertidos y aconsejados una y otra vez por padres experimentados y responsables, pero ellos prefieren "discurrir por su cuenta", para descubrir demasiado tarde lo que su padre le predecía certeramente. Por desgracia, son muchos los jóvenes que no quieren escuchar consejos. Semejante hostilidad de la gente joven hacia la autoridad paterna supone que ellos se oponen irrazonablemente a los beneficios de la experiencia»11

«Los hijos deben ayudar en la vida de familia. En todas las familias se necesita la colaboración de los hijos. Entre todos se puede conseguir una vida familiar agradable y alegre.

»En nuestra sociedad el número de personas que alcanza una edad avanzada es cada vez mayor.

»Los ancianos se encuentran con problemas que hacen más dura su ancianidad: ya no pueden trabajar, algunos están enfermos, otros solos.

»Todos los miembros de la sociedad deben sentirse responsables de la atención a los ancianos, especialmente los hijos»12 .



    1 Hechos de los Apóstoles, 5:29
    2 SAN PABLO: Carta a los Colosenses, 3:20s
    3 Libro del Eclesiástico, 3: 3s, 16
    4 Evangelio de SAN LUCAS, 14:26
    5 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Teología Moral para seglares,1º, 2ª, III, nº847. Ed. BAC. Madrid.
    6 BALTASAR PÉREZ ARGOS, S.I.: Política básica, 1ª, III, 2. Ed. Fe Católica. Madrid.
    7 FEDERICO SUÁREZ: La Virgen Nuestra Señora, III, 3. Ed. Rialp. Madrid. 1984. 17 edición.
    8 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2217
    9 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2215
    10 Libro del Eclesiástico, 7:30
    11 EDMUNDO J. ELBERT: Problemas actuales de psicología, XII,1. Ed. Sal Terrae. Santander.
    12 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2218


viernes, 6 de abril de 2012

Semana Santa

Hoy , viernes , Jesús muere para pagar por nuestros pecados. Es el amor y la misericordia de Dios . Por eso, pidámosle perdón a Dios que se nos dará.

Gracias Jesús, Padre e Espíritu Santo

Leti


Autor: Gustavo Daniel D´Apice | Fuente: Gustavo Daniel D´Apice
La Semana Santa
Breve y sencillo, para acompañar la Semana Mayor del Año litúrgico católico.
Es también llamada por los cristianos la Semana Mayor del Año, ya que en ella se actualizan los misterios de la salvación realizados por Jesús, el Hijo de Dios enviado por el Padre con el poder y la fuerza del Espíritu Santo.

Ella comienza el Domingo de Ramos, en el que Jesús entra en la ciudad de Jerusalén aclamado por sus seguidores, que agitan ramas y arrojan mantos a su paso, como el Rey esperado por los judíos como Mesías y Señor.

Ante este acontecimiento, las autoridades de su tiempo, deciden acabar con Él, y al no decidir los romanos sobre cuestiones religiosas para un enjuiciamiento civil que pueda llevarlo a la muerte, los jeques judíos no dudan en presentar su aspecto de “subversivo” contra el poder imperial.

Esto acarrearía un serio problema al entonces gobernador del lugar Herodes, ya que las sediciones judías tenían poco más que harto al emperador de Roma.

Especialista en Derecho, el administrador de justicia romano ve la inocencia de Jesús, pero ante la impaciencia del pueblo, incentivado por sus líderes religioso-políticos, decide que su suerte corra a voluntad de ellos que, eligiendo la libertad de Barrabás para esas fiestas pascuales, proponen la condena de Jesús.

Lunes, martes y miércoles santo son un acompañamiento de Jesús en este proceso judicial injusto, lleno de despedidas.

El jueves por la tarde, luna llena después del equinoccio de primavera, 14 del mes de Nisán judío, Jesús celebra la Pascua con sus discípulos. Todo padre de familia lo hacía con la suya. Era el recuerdo de la libertad a través del paso del Mar Rojo, cuando los israelitas conducidos por Moisés salieron de la esclavitud de Egipto.

En la liturgia católica, ha terminado la Cuaresma y se entra en el corazón celebrativo del año: El Triduo Pascual.

Terminada la cena eucarística en la que entrega su cuerpo y su sangre que al día siguiente ofrecerá en la Cruz, cruza el torrente del Cedrón para ir a orar al Monte de los Olivos.

Judas, en la Cena novedosa y trágica, ya había salido para entregarlo y señalarlo ante las autoridades religiosas judías.

En el Monte, pide la compañía cercana de Pedro, Santiago y Juan, aquellos que más participaron de sus andanzas por Palestina, y que contemplaron la Gloria de la Pascua anticipada en el Monte Tabor.

Vencidos por el sueño, ensayan una última defensa cuando Judas se aproxima con soldados y otros más para aprehenderlo.

Llevado, Jesús es juzgado como blasfemo (querer hacerse Dios siendo un hombre solamente) ante las autoridades religiosas, y condenado por tal.

Ante las autoridades civiles, cambian el cargo (irrelevante para los romanos), y lo acusan de atentar contra el poder del César emperador.

Toda la noche del jueves al viernes transcurre entre estas idas y venidas (“entre gallos y medianoche”), tratando de acusar y hacer condenar a Jesús a muerte, no sin torturarlo e infligirle numerosas torturas corporales, psicológicas y espirituales.

Finalmente, el viernes al mediodía se logra la condena y a las 3 de la tarde es ejecutado.

Lo acompañamos aquí también con distintas celebraciones, y quedamos expectantes ante la tumba en un silencio contemplativo y amoroso hasta el sábado al anochecer.

Allí se celebra la fiesta más grande y significativa del mundo católico, la Vigilia Pascual.
Se anticipa lo que sucedió al amanecer del domingo, cuando Jesús retorna glorificado con su mismo cuerpo, pero ya resucitado y novedoso, a la vida sin fin.
La Pascua durará litúrgicamente cincuenta días, aunque en la realidad ya es eterna.

Hemos entrado en el octavo día; Jesús, en la historia, se escapa de ella para ser contemporáneo de todo hombre, y esperar que también resucitados, podamos estar juntos y con Él, corporalmente, sin enfermedad, ni muerte ni dolor, en el Día de su Venida Final.

Gustavo Daniel D´Apice
Profesor de Teología
Pontificia Universidad Católica

lunes, 27 de febrero de 2012

Cabeza de ratón y cola de león







Algunos dicen ¨ Prefiero ser cola de león y no cabeza de ratón¨ cuando de éxito y grado de dificultad se trata.
Por ejemplo, cuando elegimos una carrera más prestigiosa y ardua en la universidad aunque no tengamos muy buenas notas. Esto es ser cola de león. Carrera importante pero con bajo éxito.
Cabeza de ratón: Una carrera menos importante pero en la que tengo alto éxito.

Quisiera que la gente vote que prefiere y explique su posición:

1) Cabeza de ratón
2) Cola de león.

Gracias
Leticia V Castells

miércoles, 8 de febrero de 2012

Tu dices... Dios dice...

...¨Padre, haz que sea un instrumento de tu paz.¨... San Francisco de Asís

Cómo puede haber gente despiadada, que no tenga compasión por la gente débil, los loosers, los fracasados y aun los delincuentes.

Esa gente que se cree la mejor de lo mejor. Que tiene debilidades y las esconde. Que miente. Que roba. No para sobrevivir, sino para ser mejor que todos. Para satisfacer su ego.

Aquellos que tienen logros porque Dios los dotó de más capacidad y miran con desprecio a los que no tienen su curriculum pero que no pierden la sabiduría de la vida.

Miran por encima del hombro a los más débiles, sin la menor compasión.

Cómo pueden ser tan hijos de puta!!!!!

Y para peor, algunos,  se embanderan en el catolicismo. Para parecer buenitos y enroscarte mejor.

Me da rabia, si. Ésta cadena alimenticia del ego, de la soberbia, de la banalidad.

Se olvidan que somos seres humanos , todos iguales en tener defectos como virtudes.¨ El que no tenga pecado, que tire la primera piedra.¨ Jesús.

Quién es quién para condenar a quién.

Cultivemos el amar a Dios sobre todas las cosas Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO.

1º Y 2º MANDAMIENTO DE DIOS.

Cultivemos la compasión.

Cultivemos el respeto.

Cultivemos el ayudarnos unos con otros y no ser más que otros.

Esa competencia que es el motor de la banalidad, el derroche y el hedonismo.

Dios Padre se apiade de nosotros y el Espíritu Santo nos guíe hacia los verdaderos valores.

Amén

Leticia V Castells

jueves, 12 de enero de 2012

Invocaciones a la Santísima Trinidad (Extraída del ritual de Exorcismos)


Invocaciones a la Santísima Trinidad (Extraída del ritual de Exorcismos)

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Honor y gloria al único Dios.
Bendigamos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
... alabémoslo y exaltémoslo por los siglos.
Te invocamos, te alabamos, te adoramos, oh bienaventurada Trinidad.
Esperanza nuestra, salvación nuestra, honor nuestro, oh bienaventurada Trinidad.
Líbrame, sálvame, vivifícame, oh bienaventurada Trinidad.
Santo, Santo, Santo, Señor Dios omnipotente
el que es, el que era y el que vendrá.
A ti la honra y el imperio, oh bienaventurada Trinidad.
A ti la gloria y el poder por los siglos de los siglos.
A ti la alabanza, a ti la gloria, a ti la acción de gracias por los siglos de los siglos, oh bienaventurada Trinidad.
Santo Dios, Santo y fuerte, Santo e inmortal, ten compasión de mí.

AMEN.