viernes, 8 de noviembre de 2013

Como trasmitir la palabra de Dios. En este mundo tan hostil.

Cómo se evangeliza. O sea, ser misioneros.


No hace falta ser sacerdote o  monja, parav misionar.

Con aprender lo que nos dice Jesús, podemos consolarnos en este mundo tan hostil.


ACTITUDES PARA LA MISIÓN    22

AL ESTILO DE JESÚS GUIADOS POR DEL PAPA FRANCISCO:

uando Jesús envió a sus discípulos a anunciar la Buena Noticia del Reino, les dio varios consejos: que no fueran solos, que no llevaran muchas cosas para el camino, que siempre ofrecieran la paz y que hicieran el bien constantemente. Estas son actitudes que siempre tenemos que recordar y además fijarnos en las suyas para ser discípulos seguidores de sus huellas.
De la misma manera, cuando el Papa Francisco era nuestro obispo arquidiocesano, el Cardenal Bergoglio, constantemente nos aconsejaba con sus palabras y su ejemplo. Y hoy día lo sigue haciendo como Pastor de todo el Pueblo de Dios. Por eso vamos a recordar algunos de sus consejos para que nuestra misión tenga el sello de una Iglesia humilde, fraterna y servidora:

1. Conducidos por el Espíritu:

“Evangelizar es la misión de la Iglesia, no sólo de algunos, sino la mía, la tuya, nuestra misión. El apóstol Pablo exclamaba: «¡Ay de
mí si no anuncio el Evangelio!»1
sobre todo con la vida.
Cada uno debe ser evangelizador,
“Evangelizar... es la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar.”2
“¿Quién es el verdadero motor de la evangelización en nuestra vida y en la Iglesia? Pablo VI escribía con claridad: «El Espíritu Santo es quien, hoy igual que en los comienzos de la Iglesia, actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por Él, y pone en los labios las palabras que por sí solo no podría hallar, predisponiendo también el alma del que escucha para hacerla abierta y acogedora de la Buena Nueva y del reino anunciado.»3
“Es necesario una vez más abrirse al horizonte del Espíritu de Dios, sin tener miedo de lo que nos pida y dónde nos guíe. ¡Encomendémonos a Él! Él nos hará capaces de vivir y testimoniar nuestra fe, e iluminará el corazón de quien encontremos.”
“Renovemos cada día la confianza en la acción del Espíritu Santo, la confianza en que Él actúa en nosotros, Él está dentro de nosotros, nos da el fervor apostólico, nos da la paz, nos da la alegría.”

Referencias:         1 - 1º Cor 9, 16
2 - Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 14
3 - Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 75


Ficha 6      1
2. Dejándonos “misericordear”:                                                23
“Es hermoso, esto de la misericordia, esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo. Necesitamos comprender bien esta misericordia de Dios, este Padre misericordioso que tiene tanta paciencia
...Recordemos al profeta Isaías, cuando afirma que, aunque nuestros pecados fueran rojo escarlata, el amor de Dios los volverá blancos como la nieve.
“Dios nunca se cansa de perdonar. Nunca. El problema es que nosotros nos cansamos, de pedir perdón. Él jamás se cansa de perdonar, pero nosotros, a veces, nos cansamos de pedir perdón. No nos cansemos nunca, no nos cansemos nunca. Él es Padre amoroso que siempre perdona, que tiene ese corazón misericordioso con todos nosotros. Y aprendamos también nosotros a ser misericordiosos con todos.”
“Aunque pueda parecer una herejía, ¡más difícil que amar a Dios es dejarse amar por Él!, el modo de restituir a Él tanto amor es abrir el corazón y dejarse amar.”

3. Con la luz de la esperanza:

“¿Qué misión tiene este Pueblo de Dios? La de llevar al mundo la esperanza y la salvación de Dios: ser signo del amor de Dios que llama a todos a la amistad con Él; ser levadura que hace fermentar toda la masa, sal que da sabor y preserva de la corrupción, ser una luz que ilumina.”
“En nuestro entorno, basta con abrir un periódico y vemos que la presencia del mal existe, que el Diablo actúa. Pero quisiera decir en voz alta: ¡Dios es más fuerte! Y, ¿saben por qué es más fuerte? Porque Él es el Señor, el único Señor.”
“La realidad a veces oscura, marcada por el mal, puede cambiar si nosotros llevamos a ella la luz del Evangelio sobre todo con nuestra vida. Si en un estadio —pensemos en el de San Lorenzo en Buenos Aires—, en una noche oscura, una persona enciende una luz, se vislumbra apenas; pero si los más de setenta mil espectadores encienden cada uno la propia luz, el estadio se ilumina.”
“Hagamos que nuestra vida sea una luz de Cristo; juntos llevaremos la luz del Evangelio a toda la realidad.”

4. Custodiando su Palabra:

Custodiar la Palabra de Dios quiere decir abrir nuestro corazón a ella, como la tierra se abre para recibir la semilla. La Palabra de Dios es semilla y se siembra. Y Jesús nos dijo lo que sucede con la semilla. Algunas caen a lo largo del camino, vienen los pájaros y las comen. Esto sucede cuando no se custodia la Palabra. Significa que ciertos corazones no saben recibirla. Sucede también que otras semillas caen en una tierra con muchas piedras y la semilla no logra echar raíces y muere, es decir, cuando no somos capaces de custodiarla porque no somos constantes; y cuando llega una tribulación nos olvidamos de ella.

2   Ficha 6
“La Palabra cae también en tierra no preparada, donde hay espinas, y al 24
final muere porque no se la custodia. Pero, ¿qué son las espinas? Lo dice
Jesús mismo: «El apego a las riquezas, los vicios, todas estas cosas». “Custodiar la Palabra de Dios es recibirla en nuestro corazón. Pero es
necesario preparar nuestro corazón para recibirla. Meditar siempre sobre
lo que nos dice esta Palabra hoy, mirando lo que sucede en la vida. Leer la vida con la Palabra de Dios: esto significa custodiar.”
“Pero significa también hacer memoria. La memoria es una custodia de la Palabra de Dios, nos ayuda a custodiarla, a recordar todo lo que el Señor ha hecho en mi vida, todas las maravillas de la salvación.”
5. Rezando y haciendo rezar:

“Una Iglesia que evangeliza debe partir siempre de la oración, de pedir, como los Apóstoles en el Cenáculo, el fuego del Espíritu Santo. Sólo la relación fiel e intensa con Dios permite salir de las propias cerrazones y anunciar con parresia el Evangelio. Sin la oración nuestro obrar se vuelve vacío y nuestro anuncio no tiene alma, ni está animado por el Espíritu.”
“Dejémonos guiar por Él, seamos hombres y mujeres de oración, que testimonian con valentía el Evangelio, siendo en nuestro mundo instrumentos de la unidad y de la comunión con Dios.”
“Todas las personas, en especial las que sufren, deben entrar en mi corazón, deben causar una inquietud en mí. Mi hermano sufre, mi hermana sufre; he ahí el misterio de la comunión de los santos. Ora: “Señor, mira a aquél que llora, que sufre”. Yo lo llamo “orar con la carne”: no con las ideas; rezar con el corazón.”
“Pidiendo sin cesar, orando sin desfallecer y adorando para que se nos transfigure la mirada.
6. Con Alegría:
“No podemos ser cristianos con cara de pepinos en vinagre”, dijo el Papa Francisco en una de sus homilías. Porque la alegría es la puerta para el anuncio de la Buena Noticia y a su vez la consecuencia de vivir en la fe.
“Son muchos los cristianos que no conocen la alegría. Si aprendieran a salir de sí mismos y a dar gracias a Dios, comprenderían realmente esa alegría que nos hace libres.”
“Nosotros no estamos muy acostumbrados a hablar de alegría, de gozo. Creo que muchas veces nos gustan más los lamentos. ¿Qué es la alegría? La clave para comprender esta alegría es lo que dice el Evangelio: “fue colmada de Espíritu Santo”. Es el Espíritu Santo quien nos da la alegría».
“Por eso es fundamental en este tiempo que todos expresemos con nuestro testimonio de vida la alegría de creer en Cristo. El anuncio de una “gran alegría” debe marcar el estilo y la mística de la nueva evangelización.
Sintamos en nosotros «la dulce y confortadora alegría de evangelizar». Porque evangelizar, anunciar a Jesús, nos da alegría; en cambio, el egoísmo nos trae amargura, tristeza, tira de nosotros hacia abajo; evangelizar nos lleva hacia arriba.”

Ficha 6      3
7. Con cercanía y ternura:                                                         25

“La «ciencia de la caricia» manifiesta dos pilares del amor: la cercanía y la ternura. Y Jesús conoce bien esta ciencia.”
“Cercanía y ternura son las dos maneras del amor del Señor, que se hace cercano y da todo su amor también en las cosas más pequeñas con ternura. Sin embargo se trata de un amor fuerte, porque cercanía y ternura nos hacen ver la fuerza del amor de Dios.”
“El Señor nos ama con ternura. El Señor sabe la bella ciencia de las caricias. La ternura de Dios: no nos ama de palabra; Él se aproxima y estándonos cerca nos da su amor con toda la ternura posible.”
“La misión es relación y por eso se despliega a través de la cercanía, de la creación de vínculos personales sostenidos en el tiempo. El amigo de Jesús se hace cercano a todos, sale al encuentro generando relaciones interpersonales que susciten, despierten y enciendan el interés por la verdad y el amor de Dios.”
“De la amistad con Jesucristo surge un nuevo modo de relación con el prójimo, a quien se ve siempre como hermano.”

8. Con entusiasmo:

La palabra entusiasmo tiene su raíz en el griego “en-theos”, es decir: “que lleva un dios adentro.”
El entusiasmo es la experiencia de un “Dios activo dentro de mí” para ser guiado por su fuerza y sabiduría.
Se expresa como apasionamiento, fervor, audacia y empeño. Se opone al desaliento, al desinterés, a la apatía, a la frialdad y a la desilusión.
El “Dios activo dentro” de nosotros es el regalo que nos hizo Jesús en
Pentecostés, el Espíritu Santo.
9. Con “Parresía”:

“Este es otro efecto de la acción del Espíritu Santo: la valentía, de anunciar la novedad del Evangelio de Jesús a todos, con franqueza (parresia), en voz alta, en todo tiempo y lugar.”
“Y esto sucede también hoy para la Iglesia y para cada uno de nosotros: del fuego de Pentecostés, de la acción del Espíritu Santo, se irradian siempre nuevas energías de misión, nuevos caminos por los cuales anunciar el mensaje de salvación, nueva valentía para evangelizar.”
“¡No nos cerremos nunca a esta acción! ¡Vivamos con humildad y valentía el Evangelio! Testimoniemos la novedad, la esperanza, la alegría que el Señor trae a la vida.”


4   Ficha 6
10. Custodiándonos unos a otros:                                            26

“Les quiero pedir un favor: caminemos todos juntos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño; cuídense! Cuiden la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden los niños, cuiden a los viejos. Que no haya odio, que no haya peleas. Dejen de lado la envidia y no le saquen el cuero a nadie; dialoguen, vayan creciendo en el corazón y acérquense a Dios.”

11. Con preferencia por los más alejados y los que sufren:

“Porque a ellos nos envía especialmente Jesús con su mensaje: los enfermos, los ancianos, los niños, los pobres, los sin trabajo, los que han perdido seres queridos, los que están solos, todos los que viven en las periferias existenciales de nuestra ciudad: los que son ignorados, los que sufren cualquier tipo de injusticia, los que sienten que han perdido su dignidad, los que padecen alguna esclavitud social o personal, pues son los preferidos del Padre, son los que más necesitan la Buena Noticia de la Salvación.”
“Cruzar el umbral de la fe nos lleva a perdonar y saber arrancar una sonrisa, es acercarse a todo aquel que vive en la periferia existencial y llamarlo por su nombre, es cuidar las fragilidades de los más débiles y sostener sus rodillas vacilantes con la certeza de que lo que hacemos por el más pequeño de nuestros hermanos al mismo Jesús lo estamos haciendo.” (Cf. Mateo 25,40)

12. Con pobreza y gratuidad:

“La predicación evangélica nace de la gratuidad, del asombro de la salvación que llega; y eso que he recibido gratuitamente, debo darlo gratuitamente.”
“Esto se ve cuando Jesús envía a sus apóstoles y les da las instrucciones para la misión que les espera. Son indicaciones muy sencillas: no lleven oro, ni plata, ni dinero. Esta misión de salvación, como añade Jesús, consiste en curar a los enfermos, resucitar a los muertos, purificar a los leprosos y expulsar los demonios. Se trata de una misión para acercar a los hombres al Reino de Dios. Y el Señor quiere para los apóstoles sencillez de corazón y disponibilidad para dejar espacio al poder de la Palabra de Dios.”
“La frase clave de las consignas de Cristo a sus discípulos es precisamente
«gratis recibieron, den gratis»: palabras en las que se comprende toda
«la gratuidad de la salvación». Porque no podemos predicar, anunciar el Reino de Dios, sin esta certeza interior de que todo es gratuito, todo es gracia.”

Ficha 6      5
13. Escuchando y dialogando:                                                   27

“Seamos constructores de puentes y no de muros, esta es la actitud del buen evangelizador: abierto a todos, dispuesto a escuchar a todos, sin ninguna exclusión.”
“Miren a Pablo en el areópago, que anuncia a Jesucristo entre los adoradores de ídolos. Él no dice: “¡idólatras! Irán al infierno…”, sino, por el contrario, busca llegar al corazón; no condena desde el inicio, busca el diálogo: Pablo es un pontífice, constructor de puentes. Él no quiere convertirse en constructor de muros.
“Construir puentes para anunciar el Evangelio, esta es la actitud de Pablo en Atenas: hacer un puente en sus corazones, para luego dar un paso más y anunciar a Jesucristo. Pensemos sobre nuestra actitud, y si lo que nos detiene es el temor a equivocarnos, es necesario pensar que podemos levantarnos y continuar para seguir adelante; porque los que no caminan para no equivocarse comenten un error más grave.”
14. Con el lenguaje del Espíritu: la unidad en el amor

“La lengua del Espíritu, la lengua del Evangelio es la lengua de la comunión, que invita a superar cerrazones e indiferencias, divisiones y contraposiciones.”
“Deberíamos preguntarnos todos: ¿cómo me dejo guiar por el Espíritu Santo de modo que mi vida y mi testimonio de fe sea de unidad y comunión? ¿Llevo la palabra de reconciliación y de amor que es el Evangelio a los ambientes en los que vivo? ¿Qué hago con mi vida? ¿Creo unidad en mi entorno? ¿O divido, con las habladurías, las críticas, las envidias?”
“Pensemos en esto. Llevar el Evangelio es anunciar y vivir nosotros en primer lugar la reconciliación, el perdón, la paz, la unidad y el amor que el Espíritu Santo nos da. Recordemos las palabras de Jesús: «En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se aman unos a otros».4
15. Como María:

“La Iglesia la llama: “causa de nuestra alegría”, ¿Por qué? Porque trae nuestra alegría más grande, trae a Jesús.”
“Es la Virgen quien se hace cercana y nos revela la ciencia de la ternura: Ella va en ayuda de Isabel cuando se enteró de su embarazo, ella lleva la alegría y la contagia, ella trae a Jesús al mundo hecho niño pequeño por amor.”
“Ella con su oración hace que el Espíritu Santo irrumpa. Irrumpe ese día de Pentecostés; estaba allí. Debemos rezar a la Virgen para que al traer a Jesús nos dé la gracia de la alegría y de la libertad.”

Referencias:         4 - Juan 13,35

6   Ficha 6
COMPORTAMIENTOS DE DEBEMOS EVITAR: 28



Muchas veces las actitudes y comportamientos que tenemos, poco tienen que ver con los de un auténtico testigo de Jesús resucitado. Aquí hay algunos ejemplos que pueden ilustrar y ratificar lo que queremos decir. En ellos también el Papa Francisco nos ayuda con sus consejos :

16. No improvises:

“Para ser misioneros es necesaria la formación espiritual. No basta el entusiasmo, tenemos que saber “dar razones de nuestra esperanza.” 5¿Y cómo nos preparamos?: “¡Amando cada vez más a Jesucristo!”
“Perciban la presencia del Señor en sus vidas. Él está cerca a cada uno de ustedes como compañero, como amigo, que los sabe ayudar y comprender, los alienta en los momentos difíciles y nunca los abandona. En la oración, en el diálogo con Él, en la lectura de la Biblia, descubrirán que Él está realmente cerca de ustedes.”
“Y aprendan también a leer los signos de Dios en vuestra vida. Él nos habla siempre, incluso a través de los hechos de nuestro tiempo y de nuestra existencia de cada día. Está en nosotros escucharlo para saber anunciarlo.”
17.“No te la creas”:

Nunca “te la creas”, al decir del Papa Francisco, ni te creas superior a los demás: somos los que somos por gracia de Dios. No somos ni buenos ni mejores que quienes no conocen a Cristo y para ellos somos enviados.
“Sin la humildad, sin la capacidad de reconocer públicamente los propios pecados y la propia fragilidad humana, no se puede alcanzar la salvación y tampoco pretender anunciar a Cristo o ser sus testigos. Los cristianos siempre deben recordar que la riqueza de la gracia, don de Dios, es un tesoro que se custodia en «vasijas de barro» a fin de que sea claro el poder extraordinario de Dios, del que nadie se puede adueñar.” 6
18. No selecciones al prójimo:

“El anuncio del Evangelio está destinado ante todo a los pobres, a cuantos carecen a menudo de lo necesario para llevar una vida digna. A ellos se anuncia en primer lugar el alegre mensaje de que Dios los ama con predilección y viene a visitarlos a través de las obras de caridad que los discípulos de Cristo realizan en su nombre. Antes de nada, ir a los pobres: esto es lo primero. En el momento del Juicio final, podemos leer en Mateo,
25, todos seremos juzgados sobre esto.”

Referencias:         5 - 1º Pedro 3,15                          6 - Cf. 2º Corintios 4,7

Ficha 6     7
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“Pero algunos entonces piensan que el mensaje de Jesús está destinado a
quienes no tienen una preparación cultural. ¡No! ¡No! El Apóstol afirma con fuerza que el Evangelio es para todos, también para los doctos. La sabiduría que deriva de la Resurrección no se opone a la humana, sino que, al contrario, la purifica y la eleva. La Iglesia siempre ha estado presente en los lugares donde se elabora la cultura. Pero el primer paso es siempre la prioridad a los pobres.”
“También debemos ir a las fronteras del intelecto, de la cultura, en la altura del diálogo, del diálogo que hace la paz, del diálogo intelectual, del diálogo razonable.”
“¡El Evangelio es para todos! Esto de ir a los pobres no significa que tengamos que hacernos «pauperistas» o una especie de «mendigos espirituales». No significa esto. Significa que debemos ir hacia la carne de Jesús que sufre, pero también sufre la carne de Jesús de aquellos que no lo conocen con sus estudios, con su inteligencia, con su cultura. ¡Debemos ir allí!”
“Por eso me gusta usar la expresión «ir a las periferias», las periferias existenciales. A todos, a todos ellos, desde la pobreza física y real a la pobreza intelectual, que es real también. Todas las periferias, todos los cruces de caminos: ir ahí. Y ahí sembrar la semilla del Evangelio con la palabra y con el testimonio.”
19. “¡No se saquen el cuero unos a otros!”:

No permitamos que nos vengan con cuentos sobre vecinos, feligreses, sobre otros hermanos.
sobre otros
“¡Cuánto daño hacen las habladurías, cuánto daño! ¡Jamás chismorrear de los demás, jamás! ¡Cuánto daño acarrean a la Iglesia las divisiones entre cristianos, tomar partidos, los intereses mezquinos!”
“Pidamos a Dios: ayudanos a ser miembros del Cuerpo de la Iglesia siempre profundamente unidos a Cristo; ayudanos a no hacer sufrir al Cuerpo de la Iglesia con nuestros conflictos, nuestras divisiones, nuestros egoísmos; ayudanos a ser miembros vivos unidos unos con otros por una única fuerza, la del amor, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones.”

20. No polemices ni entres en temas políticos:

Porque nuestra misión no es ir a hablar de política sino a iluminar las vidas
con la Buena Noticia de Dios,
porque todas las
opciones políticas son
limitadas y ninguna abarca toda la riqueza del Evangelio, vamos a evitar los temas conflictivos, sin entrar en discusiones inútiles, respetando los puntos de vista y jugándose por la Verdad.
“Nuestra tarea principal no es construir muros, sino puentes; es la de establecer un diálogo con todos los hombres, también con quienes no comparten la fe cristiana y hasta con «aquellos que se oponen a la Iglesia y la persiguen de varias maneras».

8   Ficha 6
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“Son muchas las cuestiones humanas que hay que discutir y compartir, y en
el diálogo siempre es posible acercarse a la verdad, que es don de Dios, y enriquecerse recíprocamente.”
“Dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir, dar espacio a su punto de vista, a su opinión, a sus propuestas, sin caer, obviamente, en el relativismo. Y para dialogar es necesario bajar las defensas y abrir las puertas.”
21. Nunca aceptes dinero:

Porque gratis recibimos y por eso damos gratis, para que no pierda valor lo que estamos haciendo ni sea motivo de confusión,
Para ir cambiando una imagen que mucha gente tiene de la Iglesia;
Si alguien insistiera en colaborar con la obra de la Iglesia, se les puede sugerir que lo den a Caritas o a otra institución solidaria.
22. No te dejes desanimar:

“Tenemos que decirnos la verdad: la labor de evangelizar, de llevar adelante la gracia gratuitamente no es fácil, porque no estamos nosotros solos con Jesucristo; existe también un adversario, un enemigo que quiere tener a los hombres separados de Dios. Y por eso instila en los corazones la desilusión, cuando no vemos recompensado enseguida nuestro compromiso apostólico.”
“El diablo cada día arroja en nuestros corazones semillas de pesimismo y amargura, y uno se desanima, nos desanimamos. «¡No sale! Hemos hecho esto, no sale; hemos hecho lo otro y no funciona. Y mira esa religión cómo atrae a tanta gente y nosotros no». Es el diablo que introduce esto.
“Debemos prepararnos para la lucha espiritual. Esto es importante. No se puede predicar el Evangelio sin esta lucha espiritual: una lucha de todos los días contra la tristeza, contra la amargura, contra el pesimismo; ¡una lucha de todos los días! Sembrar no es fácil. Es más bello cosechar, pero sembrar no es fácil, y esta es la lucha de todos los días de los cristianos.”
No tengas miedo al fracaso:

“Muchas veces el camino es difícil, no es fácil. Hay días de oscuridad, también días de fracaso, incluso alguna jornada de caída... uno cae... Pero piensen siempre en esto: no tengan miedo de los fracasos; no tengan miedo de las caídas.”
“En el arte de caminar lo que importa no es no caer, sino no quedarse caídos. Levantarse pronto, inmediatamente, y seguir andando.”
24. No esperes ver los frutos:

“El Evangelio es como la semilla: tu misión es lo sembrarla, la sembrás con tu palabra y con tu testimonio. Y después no hacés una estadística acerca de cómo te ha ido: la hace Dios.”
“Él hace crecer esta semilla; pero debemos sembrar con esa certeza de que el agua la da Él, el crecimiento lo da Él. Y nosotros no cosechamos: lo hará otro sacerdote, otro laico, otra laica, otro lo hará.”

Ficha 6      9
25. Que no te paralice la comodidad:                                      31
“Quiero decirles algo: En el Evangelio es tan lindo ese pasaje que nos habla del pastor que cuando vuelve al redil se da cuenta de que falta una oveja entonces   deja las 99 y va a buscarla, a buscar una. Pero, hermanos y hermanas, nosotros ahora tenemos una; ¡y nos faltan 99! Debemos salir,
¡debemos ir hacia los demás! Digámonos la verdad: tenemos sólo una,
¡somos minoría! ¿Y sentimos el fervor, el celo apostólico de ir y salir y buscar las otras 99? Esta es una gran responsabilidad y debemos pedir al Señor la gracia de la generosidad y el valor y la paciencia para salir, para salir a anunciar el Evangelio.”
“¡Ah, esto es difícil! Es más fácil quedarse en casa, con esa única oveja. Es más fácil con esa oveja, peinarla, acariciarla... pero a nosotros sacerdotes, y también ustedes cristianos, a todos: el Señor nos quiere pastores, no peinadores de ovejas; ¡pastores!”
“Y cuando una comunidad está cerrada, siempre con las mismas personas que hablan, esta comunidad no es una comunidad que da vida. Es una comunidad estéril, no es fecunda. La fecundidad del Evangelio viene por la gracia de Jesucristo, pero a través de nosotros, de nuestra predicación, de nuestra valentía, de nuestra misión.”

Pidámosle a María que nos regale sus actitudes, su presencia y su protección en este camino de Misión:
“María, mujer de la escucha,
haz que se abran nuestros oídos;
que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las miles de palabras de este mundo;
haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, a cada persona que encontramos,
especialmente a quien es pobre, necesitado, tiene dificultades.

María, mujer de la decisión,
ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús sin vacilaciones;
danos la valentía de la decisión, de no dejarnos arrastrar
para que otros orienten nuestra vida.

María, mujer de la acción,
haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan deprisa hacia los demás, para llevar la caridad y el amor
de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, la luz del Evangelio al mundo. Amén.”


Escrito por el Papa Francisco.


PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES.


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La Persona Altamente Sensible – The Highly Sensitive Person, según Elaine Aron

Traducido por la Asociación Católica de Psicología

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Elaine Aron define un rasgo de personalidad distinto que afecta a muchos, como a una de cada cinco personas. De acuerdo con la definición de la Dra. Aron, la Persona Altamente Sensible (HSP, Higly Sensitive Person) tiene un sistema nervioso sensible, es consciente de las sutilezas en su entorno y se abruma fácilmente cuando se encuentra en un ambiente altamente estimulante.
Además, la Dra. Aron dice que el éxito de su libro The Highly Sensitive Person es motivo de celebración: “Lo hemos hecho nosotros. Y nos sorprendentemente, debido a que somos del 15 al 20% de la población- de esos son 50 millones en los EEUU. La gente altamente sensible es real, existimos, y lo hemos demostrado. Sólo eso, ya es algo para celebrar.

Otra razón que tienen Aron y sus compañeros HSP´s para celebrar es la aceptación del rasgo de personalidad de Persona Altamente Sensible dentro de la corriente dominante de la psicología. Después de numerosas entrevistas a profundidad, así como encuestas a más de mil personas, los descubrimientos de la Dra. Aron han sido publicados en Counseling Today (Consejería Hoy), Consejería y Desarrollo Humano (Counseling and Human Development), y en el prestigioso Diario de Personalidad y Psicología Social. (Journal of Personality and Social Psychology)

Eliane Aron cuenta con un doctorado en psicología clínica y una próspera práctica en psicoterapia. Ella es la primera terapista que dice a las Personas Altamente Sensibles cómo identificar su rasgo y para aprovecharlo en situaciones cotidianas. Las Personas Altamente Sensibles tienen un sistema nervioso sensible fuera de lo común - siendo un acontecimiento normal de acuerdo con Aron. “Cerca del 15 a 20 % de la población tiene este rasgo. Eso significa que usted es consciente de sutilezas en su entorno, una gran ventaja en muchas situaciones. También significa que se abruma fácilmente cuando ha estado en un ambiente altamente estimulante por mucho tiempo, bombardeado por imágenes y sonidos hasta estar exhausto. “Siendo ella misma una Persona Altamente Sensible, Aron asegura a otros Altamente Sensibles que ellos son completamente normales. Su rasgo no es un defecto o síndrome, ni es una razón para presumir. Es una cualidad/ventaja que ellos pueden aprender a usar y proteger.

Al definir a la Persona Altamente Sensible, la Dra. Aron proporciona ejemplos de comportamientos característicos, y esos son reflejados en preguntas típicas que ella hace a sus pacientes o en temas de entrevistas:

¿Se ve usted fácilmente sobrepasado por cosas como luces brillantes, olores fuertes, tejidos ásperos, o sirenas cerca?
¿Se “agita” cuando tiene muchas cosas que hacer en una corta cantidad de tiempo?
¿Considera importante evadir películas y programas de TV violentos?
¿Durante días atareados, necesita retiraste, ir a la cama o estar en un cuarto oscuro o algún lugar donde pueda tener privacidad y aliviarse de la situación?
¿Descubre que es de alta prioridad programar su vida para evadir molestias o situaciones que lo abrumen?
¿Usted nota o le gustan perfumes, sabores, sonidos o obras de arte delicadas y finas?
¿Tiene una vida interior rica y compleja?
¿Cuando era niño, sus padres o maestros lo veían como sensible o tímido?

La Dra. Aron explica que en el pasado las Personas Altamente Sensibles eran llamadas “tímidos”, “inhibidos” o “introvertidos”, “pero esas etiquetas pierden completamente el sentido del rasgo. El treinta por ciento de las Personas Altamente Sensibles son en realidad extrovertidos. Las Personas Altamente Sensibles sólo se muestran inhibidas porque están muy atentos a todas las posibilidades en una situación. Ellos hacen una pausa antes de actuar, reflexionan sobre sus experiencias pasadas. Si éstas fueron en su mayoría experiencias negativas, entonces sí, serán verdaderamente tímidos. Pero en una cultura que prefiere a los confiados, audaces, extrovertidos, es perjudicial; así como también el “estigmatizar” o “condenar” a todos los Altamente Sensibles como tímidos cuando muchos no lo son. En The Highly Sensitive Person, la Dra. Aron enmarca estas palabras que “etiquetan” y su aplicación común a las Personas Altamente Sensibles bajo una luz más positiva y ayuda a las Personas Altamente Sensibles a usar y ver estos aspectos de su personalidad como fuerzas más que debilidades.

La sensibilidad no es un defecto. Regularmente, muchas Personas Altamente Sensibles son trabajadores productivos, compañeros pensativos y atentos, e individuos intelectualmente talentosos. De acuerdo con la Dra. Aron, las Personas Altamente Sensibles podrían contribuir mucho más a la sociedad si ellos recibieran la clase de atención adecuada- y su bestseller nacional prueba que ese 15-20% de la población está deseosa de empezar con buen pie a hacer valer su rasgo de personalidad único.




Fuente: asociacion católica de psicología. Pagina web.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El terrorismo




2.- El terrorismo


Documentación





Pontificio Consejo Justicia y Paz, "Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia"; Juan Pablo II; Mensaje con motivo de

la Jornada Mundial de la Paz, año 2002; Juan Pablo II; Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, año 2004; Juan

Pablo II; Discurso a la nueva Embajadora de Gran Bretaña ante la Santa Sede, 2002; Juan Pablo II; Discurso al nuevo

Embajador de Irán ante la Santa Sede, 2004; Juan Pablo II; Audiencia General, 11 de septiembre de 2002; Decálogo de

Asís para la Paz, enero de 2002; Juan Pablo II; Discurso a Georges W. Bush, presidente de Estados Unidos, junio de

2004; Juan Pablo II; Discurso a una delegación de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), noviembre de

2003





La unidad del género humano es una realidad más fuerte que las divisiones contingentes que

separan a los hombres y los pueblos.

El terrorismo ataca la paz fundada sobre la justicia y sobre el perdón; nace del odio y engendra

aislamiento, desconfianza y exclusión. Se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un

auténtico crimen contra la humanidad.

Existe un derecho a defenderse del terrorismo que, como cualquier otro, debe atenerse a reglas

morales y jurídicas, tanto en la elección de los objetivos como de los medios.



La responsabilidad penal es siempre personal y, por tanto, no puede extenderse a las naciones, a

las etnias o a las religiones a las que pertenecen los terroristas.

Se deben solucionar con valentía y determinación las eventuales situaciones de opresión y

marginación que pudieran estar en el origen de los planes terroristas, construyendo un mundo en el

que todos puedan reconocerse hijos del mismo Dios.

Sin embargo, las injusticias existentes en el mundo nunca pueden usarse como pretexto para

justificar los atentados terroristas. La pretensión del terrorismo de actuar en nombre de los pobres

es una falsedad patente.

La lucha contra el terrorismo debe realizarse también en el plano político y pedagógico

El uso de la fuerza contra los terroristas no puede justificar la renuncia a los principios de un Estado

de derecho.



Se debe cultivar la confianza recíproca para acoger a los demás no como una amenaza sino como

interlocutores.

El terrorismo nunca podrá resolver los conflictos entre seres humanos, ya que es y será siempre

una manifestación de crueldad inhumana.



La violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso.

El terrorismo es una traición a nuestra humanidad común y es absolutamente incapaz de poner los








fundamentos políticos, morales y espirituales necesarios para la libertad y la autodeterminación

auténtica de un pueblo.


(Síntesis y selección de textos a cargo de la Lic. Inés Franck)

miércoles, 7 de agosto de 2013

CARTA DE LOS DERECHOS DE FAMILIA


UCA

Pontificia Universidad Católica Argentina

Instituto para el Matrimonio y la Familia

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Carta de los Derechos de la Familia

Presentamos a continuación la Carta de los Derechos de la Familia, en la cual hemos incorporado la posibilidad de "linkear" las referencias. Para facilitar su lectura hemos ubicado las referencias correspondientes al final del preambulo y de cada articulo.
Preámbulo
Considerando que:
A. los derechos de la persona, aunque expresados como derechos del individuo, tienen una dimensión fundamentalmente social que halla su expresión innata y vital en la familia;
B. la familia está fundada sobre el matrimonio, esa unión íntima de vida, complemento entre un hombre y una mujer, que está constituida por el vínculo indisoluble del matrimonio, libremente contraído, públicamente afirmado, y que está abierta a la transmisión de la vida;
C. el matrimonio es la institución natural a la que está exclusivamente confiada la misión de transmitir la vida;
D. la familia, sociedad natural, existe antes que el Estado o cualquier otra comunidad, y posee unos derechos propios que son inalienables;
E. la familia constituye, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad;
F. la familia es el lugar donde se encuentran diferentes generaciones y donde se ayudan mutuamente a crecer en sabiduría humana y a armonizar los derechos individuales con las demás exigencias de la vida social;
G. la familia y la sociedad, vinculadas mutuamente por lazos vitales y orgánicos, tienen una función complementaria en la defensa y promoción del bien de la humanidad y de cada persona;
H. la experiencia de diferentes culturas a través de la historia ha mostrado la necesidad que tiene la sociedad de reconocer y defender la institución de la familia;
I. la sociedad, y de modo particular el Estado y las Organizaciones Internacionales, deben proteger la familia con medidas de carácter político, económico, social y jurídico, que contribuyan a consolidar la unidad y la estabilidad de la familia para que pueda cumplir su función específica;
J. los derechos, las necesidades fundamentales, el bienestar y los valores de la familia, por más que se han ido salvaguardando progresivamente en muchos casos, con frecuencia son ignorados y no raras veces minados por leyes, instituciones y programas socio-económicos;
K. muchas familias se ven obligadas a vivir en situaciones de pobreza que les impiden cumplir su propia misión con dignidad;
L. la Iglesia Católica, consciente de que el bien de la persona, de la sociedad y de la Iglesia misma pasa por la familia, ha considerado siempre parte de su misión proclamar a todos el plan de Dios intrínseco a la naturaleza humana sobre el matrimonio y la familia, promover estas dos instituciones y defenderlas de todo ataque dirigido contra ellas;
M. el Sínodo de los Obispos celebrado en 1980 recomendó explícitamente que se preparara una Carta de los Derechos de la Familia y se enviara a todos los interesados;
la Santa Sede, tras haber consultado a las Conferencias Episcopales, presenta ahora esta
CARTA DE LOS DERECHOS DE LA FAMILIA
e insta a los Estados, Organizaciones Internacionales y a todas las Instituciones y personas interesadas, para que promuevan el respeto de estos derechos y aseguren su efectivo reconocimiento y observancia.
Referencias
A. Rerum novarum, 9; Gaudium et spes, 24.
B. Pacem in terris, parte I; Gaudium et spes, 48 y 50; Familiaris consortio, 19; Codex Iuris Canonici, 1056.
C. Gaudium et spes, 50; Humanae vitae, 12; Familiaris consortio, 28.
D. Rerum novarum, 9 y 10; Familiaris consortio, 45.
E. Familiaris consortio, 43.
F. Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 21.
G. Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 42 y 45.
I. Familiaris consortio, 45.
J. Familiaris consortio, 46.
K. Familiaris consortio, 6 y 77.
L. Familiaris consortio, 3 y 46.
M. Familiaris consortio, 46.
Artículo 1
Todas las personas tienen el derecho de elegir libremente su estado de vida y por lo tanto derecho a contraer matrimonio y establecer una familia o a permanecer célibes.
a) Cada hombre y cada mujer, habiendo alcanzado la edad matrimonial y teniendo la capacidad necesaria, tiene el derecho de contraer matrimonio y establecer una familia sin discriminaciones de ningún tipo; las restricciones legales a ejercer este derecho, sean de naturaleza permanente o temporal, pueden ser introducidas únicamente cuando son requeridas por graves y objetivas exigencias de la institución del matrimonio mismo y de su carácter social y público; deben respetar, en todo caso, la dignidad y los derechos fundamentales de la persona.
b) Todos aquellos que quieren casarse y establecer una familia tienen el derecho de esperar de la sociedad las condiciones morales, educativas, sociales y económicas que les permitan ejercer su derecho a contraer matrimonio con toda madurez y responsabilidad.
c) El valor institucional del matrimonio debe ser reconocido por las autoridades públicas; la situación de las parejas no casadas no debe ponerse al mismo nivel que el matrimonio debidamente contraído.
Referencias
Rerum novarum, 9; Pacem in terris, parte 1; Gaudium et spes, 26; Declaración universal de los Derechos Humanos, 16, 1.
a) Codex Iuris Canonici, 1058 y 1077; Declaración universal, 16, 1.
b) Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 81.
c) Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 81 y 82.
Artículo 2
El matrimonio no puede ser contraído sin el libre y pleno consentimiento de los esposos debidamente expresado.
a) Con el debido respeto por el papel tradicional que ejercen las familias en algunas culturas guiando la decisión de sus hijos, debe ser evitada toda presión que tienda a impedir la elección de una persona concreta como cónyuge.
b) Los futuros esposos tienen el derecho de que se respete su libertad religiosa. Por lo tanto, el imponer como condición previa para el matrimonio una abjuración de la fe, o una profesión de fe que sea contraria a su conciencia, constituye una violación de este derecho.
c) Los esposos, dentro de la natural complementariedad que existe entre hombre y mujer, gozan de la misma dignidad y de iguales derechos respecto al matrimonio.
Referencias:
Gaudium et spes, 52; Codex Iuris Canonici, 1057; Declaración universal, 16, 2.
a) Gaudium et spes, 52.
b) Dignitatis humanae, 6.
c) Gaudium et spes, 49; Familiaris consortio, 19 y 22; Codex Iuris Canonici, 1135; Declaración universal, 16, 1.
Artículo 3
Los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a procrear, teniendo en plena consideración los deberes para consigo mismos, para con los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad, dentro de una justa jerarquía de valores y de acuerdo con el orden moral objetivo que excluye el recurso a la contracepción, la esterilización y el aborto.
a) Las actividades de las autoridades públicas o de organizaciones privadas, que tratan de limitar de algún modo la libertad de los esposos en las decisiones acerca de sus hijos constituyen una ofensa grave a la dignidad humana y a la justicia.
b) En las relaciones internacionales, la ayuda económica concedida para la promoción de los pueblos no debe ser condicionada a la aceptación de programas de contracepción, esterilización o aborto.
c) La familia tiene derecho a la asistencia de la sociedad en lo referente a sus deberes en la procreación y educación de los hijos. Las parejas casadas con familia numerosa tienen derecho a una ayuda adecuada y no deben ser discriminadas.
Referencias:
Populorum progressio, 37; Gaudium et spes, 50 y 87; Humanae vitae, 10; Familiaris consortio, 30 y 46.
a) Familiaris consortio, 30.
b) Familiaris consortio, 30.
c) Gaudium et spes, 50.
Artículo 4
La vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde el momento de la concepción.
a) El aborto es una directa violación del derecho fundamental a la vida del ser humano.
b) El respeto por la dignidad del ser humano excluye toda manipulación experimental o explotación del embrión humano.
c) Todas las intervenciones sobre el patrimonio genético de la persona humana que no están orientadas a corregir las anomalías, constituyen una violación del derecho a la integridad física y están en contraste con el bien de la familia.
d) Los niños, tanto antes como después del nacimiento, tienen derecho a una especial protección y asistencia, al igual que sus madres durante la gestación y durante un período razonable después del alumbramiento.
e) Todos los niños, nacidos dentro o fuera del matrimonio, gozan del mismo derecho a la protección social para su desarrollo personal integral.
f) Los huérfanos y los niños privados de la asistencia de sus padres o tutores deben gozar de una protección especial por parte de la sociedad. En lo referente a la tutela o adopción, el Estado debe procurar una legislación que facilite a las familias idóneas acoger a niños que tengan necesidad de cuidado temporal o permanente y que al mismo tiempo respete los derechos naturales de los padres.
g) Los niños minusválidos tienen derecho a encontrar en casa y en la escuela un ambiente conveniente para su desarrollo humano.
Referencias:
Gaudium et spes, 51; Familiaris consortio, 26.
a) Humanae vitae, 14; Declaración sobre el aborto provocado (S. Congregación para la Doctrina de la Fe), 18 de noviembre de 1974; Familiaris consortio, 30.
b) Juan Pablo II, Discurso a la Academia pontificia de las ciencias, 23 de octubre de 1982.
d) Declaración universal, 25, 2; Declaración sobre los Derechos del Niño, Preámbulo y 4.
e) Declaración universal, 25, 2.
f) Familiaris consortio, 41.
g) Familiaris consortio, 77.
Artículo 5
Por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los padres tienen el derecho originario, primario e inalienable de educarlos; por esta razon ellos deben ser reconocidos como los primeros y principales educadores de sus hijos.
a) Los padres tienen el derecho de educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas, teniendo presentes las tradiciones culturales de la familia que favorecen el bien y la dignidad del hijo; ellos deben recibir también de la sociedad la ayuda y asistencia necesarias para realizar de modo adecuado su función educadora.
b) Los padres tienen el derecho de elegir libremente las escuelas u otros medios necesarios para educar a sus hijos según sus conciencias. Las autoridades públicas deben asegurar que las subvenciones estatales se repartan de tal manera que los padres sean verdaderamente libres para ejercer su derecho, sin tener que soportar cargas injustas. Los padres no deben soportar, directa o indirectamente, aquellas cargas suplementarias que impiden o limitan injustamente el ejercicio de esta libertad.
c) Los padres tienen el derecho de obtener que sus hijos no sean obligados a seguir cursos que no están de acuerdo con sus convicciones morales y religiosas. En particular, la educación sexual —que es un derecho básico de los padres— debe ser impartida bajo su atenta guía, tanto en casa como en los centros educativos elegidos y controlados por ellos.
d) Los derechos de los padres son violados cuando el Estado impone un sistema obligatorio de educación del que se excluye toda formación religiosa.
e) El derecho primario de los padres a educar a sus hijos debe ser tenido en cuenta en todas las formas de colaboración entre padres, maestros y autoridades escolares, y particularmente en las formas de participación encaminadas a dar a los ciudadanos una voz en el funcionamiento de las escuelas, y en la formulación y aplicación de la política educativa.
f) La familia tiene el derecho de esperar que los medios de comunicación social sean instrumentos positivos para la construcción de la sociedad y que fortalezcan los valores fundamentales de la familia. Al mismo tiempo ésta tiene derecho a ser protegida adecuadamente, en particular respecto a sus miembros más jóvenes, contra los efectos negativos y los abusos de los medios de comunicación.
Referencias:
Divini illius magistri, 27-34; Gravissimum educationis, 3; Familiaris consortio, 36; Codex Iuris Canonici, 793 y 1136.
a) Familiaris consortio, 46.
b) Gravissimum educationis, 7; Dignitatis humanae, 5; Juan Pablo II, Libertad religiosa y el Acta final de Helsinki (Carta a los Jefes de las naciones signatarias del Acta final de Helsinki), 4b; Familiaris consortio, 40; Codex Iuris Canonici, 797.
c) Dignitatis humanae, 5; Familiaris consortio, 37 y 40.
d) Dignitatis humanae, 5; Familiaris consortio, 40.
e) Familiaris consortio, 40; Codex Iuris Canonici, 796.
f)Pablo VI, Mensaje para la Tercera Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1969; Familiaris consortio, 76.
Artículo 6
La familia tiene el derecho de existir y progresar como familia.
a) Las autoridades públicas deben respetar y promover la dignidad, justa independencia, intimidad, integridad y estabilidad de cada familia.
b) El divorcio atenta contra la institución misma del matrimonio y de la familia.
c) El sistema de familia amplia, donde exista, debe ser tenido en estima y ayudado en orden a cumplir su papel tradicional de solidaridad y asistencia mutua, respetando a la vez los derechos del núcleo familiar y la dignidad personal de cada miembro.
Referencias:
Familiaris consortio, 46.
a) Rerum novarum, 10; Familiaris consortio, 46; Convención internacional sobre los Derechos civiles y políticos, 17.
b) Gaudium et spes, 48 y 50.
Artículo 7
Cada familia tiene el derecho de vivir libremente su propia vida religiosa en el hogar, bajo la dirección de los padres, así como el derecho de profesar públicamente su fe y propagarla, participar en los actos de culto en público y en los programas de instrucción religiosa libremente elegidos, sin sufrir alguna discriminación.
Referencias:
Dignitatis humanae, 5; Libertad religiosa y el Acta final de Helsinki, 4b; Convención internacional sobre los Derechos civiles y políticos, 18.
Artículo 8
La familia tiene el derecho de ejercer su función social y política en la construcción de la sociedad.
a) Las familias tienen el derecho de formar asociaciones con otras familias e instituciones, con el fin de cumplir la tarea familiar de manera apropiada y eficaz, así como defender los derechos, fomentar el bien y representar los intereses de la familia.
b) En el orden económico, social, jurídico y cultural, las familias y las asociaciones familiares deben ver reconocido su propio papel en la planificación y el desarrollo de programas que afectan a la vida familiar.
Referencias:
Familiaris consortio, 44 y 48.
a) Apostolicam actuositatem, 11; Familiaris consortio, 46 y 72.
b) Familiaris consortio, 44 y 45.
Artículo 9
Las familias tienen el derecho de poder contar con una adecuada política familiar por parte de las autoridades públicas en el terreno jurídico, económico, social y fiscal, sin discriminación alguna.
a) Las familias tienen el derecho a unas condiciones económicas que les aseguren un nivel de vida apropiado a su dignidad y a su pleno desarrollo. No se les puede impedir que adquieran y mantengan posesiones privadas que favorezcan una vida familiar estable; y las leyes referentes a herencias o transmisión de propiedad deben respetar las necesidades y derechos de los miembros de la familia.
b) Las familias tienen derecho a medidas de seguridad social que tengan presentes sus necesidades, especialmente en caso de muerte prematura de uno o ambos padres, de abandono de uno de los cónyuges, de accidente, enfermedad o invalidez, en caso de desempleo, o en cualquier caso en que la familia tenga que soportar cargas extraordinarias en favor de sus miembros por razones de ancianidad, impedimentos físicos o psíquicos, o por la educación de los hijos.
c) Las personas ancianas tienen el derecho de encontrar dentro de su familia o, cuando esto no sea posible, en instituciones adecuadas, un ambiente que les facilite vivir sus últimos años de vida serenamente, ejerciendo una actividad compatible con su edad y que les permita participar en la vida social.
d) Los derechos y necesidades de la familia, en especial el valor de la unidad familiar, deben tenerse en consideración en la legislación y política penales, de modo que el detenido permanezca en contacto con su familia y que ésta sea adecuadamente sostenida durante el período de la detención.
Referencias:
Laborem exercens, 10 y 19; Familiaris consortio, 45; Declaración universal, 16, 3 y 22; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 10, 1.
a) Mater et magistra, parte II; Laborem exercens, 10; Familiaris consortio, 45; Declaración universal, 22 y 25; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 7, a, ii.
b) Familiaris consortio, 45 y 46; Declaración universal, 25, 1; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 9, 10, 1 y 10, 2.
c) Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 27.
Artículo 10
Las familias tienen derecho a un orden social y económico en el que la organización del trabajo permita a sus miembros vivir juntos, y que no sea obstáculo para la unidad, bienestar, salud y estabilidad de la familia, ofreciendo también la posibilidad de un sano esparcimiento.
a) La remuneración por el trabajo debe ser suficiente para fundar y mantener dignamente a la familia, sea mediante un salario adecuado, llamado « salario familiar », sea mediante otras medidas sociales como los subsidios familiares o la remuneración por el trabajo en casa de uno de los padres; y debe ser tal que las madres no se vean obligadas a trabajar fuera de casa en detrimento de la vida familiar y especialmente de la educación de los hijos.
b) El trabajo de la madre en casa debe ser reconocido y respetado por su valor para la familia y la sociedad.
Referencias:
Laborem exercens, 19; Familiaris consortio, 77; Declaración universal, 23, 3.
a) Laborem exercens, 19; Familiaris consortio, 23 y 81.
b) Familiaris consortio, 23.
Artículo 11
La familia tiene derecho a una vivienda decente, apta para la vida familiar, y proporcionada al número de sus miembros, en un ambiente físicamente sano que ofrezca los servicios básicos para la vida de la familia y de la comunidad.
Referencias:
Apostolicam actuositatem, 8; Familiaris consortio, 81; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 11, 1.
Artículo 12
Las familias de emigrantes tienen derecho a la misma protección que se da a las otras familias.
a) Las familias de los inmigrantes tienen el derecho de ser respetadas en su propia cultura y recibir el apoyo y la asistencia en orden a su integración dentro de la comunidad, a cuyo bien contribuyen.
b) Los trabajadores emigrantes tienen el derecho de ver reunida su familia lo antes posible.
c) Los refugiados tienen derecho a la asistencia de las autoridades públicas y de las organizaciones internacionales que les facilite la reunión de sus familias.
Referencias:
Familiaris consortio, 77; Carta social europea, 19.
FUENTES Y REFERENCIAS
Preámbulo
A. Rerum novarum, 9; Gaudium et spes, 24.
B. Pacem in terris, parte I; Gaudium et spes, 48 y 50; Familiaris consortio, 19; Codex Iuris Canonici, 1056.
C. Gaudium et spes, 50; Humanae vitae, 12; Familiaris consortio, 28.
D. Rerum novarum, 9 y 10; Familiaris consortio, 45.
E. Familiaris consortio, 43.
F. Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 21.
G. Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 42 y 45.
I. Familiaris consortio, 45.
J. Familiaris consortio, 46.
K. Familiaris consortio, 6 y 77.
L. Familiaris consortio, 3 y 46.
M. Familiaris consortio, 46.
Artículo 1
Rerum novarum, 9; Pacem in terris, parte 1; Gaudium et spes, 26; Declaración universal de los Derechos Humanos, 16, 1.
a) Codex Iuris Canonici, 1058 y 1077; Declaración universal, 16, 1.
b) Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 81.
c) Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 81 y 82.
Artículo 2
Gaudium et spes, 52; Codex Iuris Canonici, 1057; Declaración universal, 16, 2.
a) Gaudium et spes, 52.
b) Dignitatis humanae, 6.
c) Gaudium et spes, 49; Familiaris consortio, 19 y 22; Codex Iuris Canonici, 1135; Declaración universal, 16, 1.
Artículo 3
Populorum progressio, 37; Gaudium et spes, 50 y 87; Humanae vitae, 10; Familiaris consortio, 30 y 46.
a) Familiaris consortio, 30.
b) Familiaris consortio, 30.
c) Gaudium et spes, 50.
Artículo 4
Gaudium et spes, 51; Familiaris consortio, 26.
a) Humanae vitae, 14; Declaración sobre el aborto provocado (S. Congregación para la Doctrina de la Fe), 18 de noviembre de 1974; Familiaris consortio, 30.
b) Juan Pablo II, Discurso a la Academia pontificia de las ciencias, 23 de octubre de 1982.
d) Declaración universal, 25, 2; Declaración sobre los Derechos del Niño, Preámbulo y 4.
e) Declaración universal, 25, 2.
f) Familiaris consortio, 41.
g) Familiaris consortio, 77.
Artículo 5
Divini illius magistri, 27-34; Gravissimum educationis, 3; Familiaris consortio, 36; Codex Iuris Canonici, 793 y 1136.
a) Familiaris consortio, 46.
b) Gravissimum educationis, 7; Dignitatis humanae, 5; Juan Pablo II, Libertad religiosa y el Acta final de Helsinki (Carta a los Jefes de las naciones signatarias del Acta final de Helsinki), 4b; Familiaris consortio, 40; Codex Iuris Canonici, 797.
c) Dignitatis humanae, 5; Familiaris consortio, 37 y 40.
d) Dignitatis humanae, 5; Familiaris consortio, 40.
e) Familiaris consortio, 40; Codex Iuris Canonici, 796.
f) Pablo VI, Mensaje para la Tercera Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 1969; Familiaris consortio, 76.
Artículo 6
Familiaris consortio, 46.
a) Rerum novarum, 10; Familiaris consortio, 46; Convención internacional sobre los Derechos civiles y políticos, 17.
b) Gaudium et spes, 48 y 50.
Artículo 7
Dignitatis humanae, 5; Libertad religiosa y el Acta final de Helsinki, 4b; Convención internacional sobre los Derechos civiles y políticos, 18.
Artículo 8
Familiaris consortio, 44 y 48.
a) Apostolicam actuositatem, 11; Familiaris consortio, 46 y 72.
b) Familiaris consortio, 44 y 45.
Artículo 9
Laborem exercens, 10 y 19; Familiaris consortio, 45; Declaración universal, 16, 3 y 22; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 10, 1.
a) Mater et magistra, parte II; Laborem exercens, 10; Familiaris consortio, 45; Declaración universal, 22 y 25; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 7, a, ii.
b) Familiaris consortio, 45 y 46; Declaración universal, 25, 1; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 9, 10, 1 y 10, 2.
c) Gaudium et spes, 52; Familiaris consortio, 27.
Artículo 10
Laborem exercens, 19; Familiaris consortio, 77; Declaración universal, 23, 3.
a) Laborem exercens, 19; Familiaris consortio, 23 y 81.
b) Familiaris consortio, 23.
Artículo 11
Apostolicam actuositatem, 8; Familiaris consortio, 81; Convención internacional sobre los Derechos económicos, sociales y culturales, 11, 1.
Artículo 12
Familiaris consortio, 77; Carta social europea, 19.

domingo, 21 de julio de 2013

DE QUÉ QUERÉS TRABAJAR?

DE QUÉ QUERÉS TRABAJAR?

TENÉS QUE HACER LO QUE VA CON TU PERSONALIDAD, PARA QUE EL TRABAJO, NO TE SEA ALGO EXTTRAÑOO A TU FORMA DE SER. POR LO TANTO, TE ES FÁCIL, TE GUSTA Y COMO RESULTADO: LO HACÉS BIÉN.

PASARLA BIÉN, GANARSE EL PAN SIENDO EXITOSO.



VEAN LAS 6 TIPOS DE PERSONALIDAD DE HOLLAND Y LOS TRABAJOS COMPATIBLES CON ELLOS

Descripción de los tipos de personalidad y ambientes A través de estudios longitudinales y transversales diferencia entre seis modelos de ambientes coincidentes con seis tipos de personalidad, conocidos según el acrónimo RIASEC:
  1. Tipo Realista. Personas que se enfrentan a su ambiente de forma objetiva y concreta. Se inclinan a ocupaciones relacionadas con el manejo de instrumentos, máquinas, etc... Prefieren actividades que impliquen dinamismo, capacidad manual y motora.
  2. Tipo Intelectual. Se enfrentan al ambiente mediante el uso de la inteligencia, resuelven los problemas a través de las ideas, lenguaje, los símbolos y evitan las situaciones que requeren poner en práctica actividades físicas, sociales y comerciales. Prefieren profesiones de tipo científico relacionadas con problemas teóricos.
  3. Tipo Artístico. Emplean los sentimientos, intuición e imaginación. Evitan situaciones convencionales. Interesan por el contenido artístico. Dan poco valor a las profesiones de tipo económico o realista.
  4. Tipo Social. Se enfrenta a su entorno a través de destrezas que favorecen la comunicación y el entendimiento con los otros, muestran sus deseos de prestar ayuda. Poseen habilidades sociales y necesitan interactuar. Tienen una autoimagen positiva y se consideran líderes.
  5. Tipo Emprendedor. Actitud audaz, dominante, enérgica e impulsiva. Evita situaciones de tipo intelectual y estético. Le da gran valor a situaciones arriesgadas como pueden ser el liderazgo, los aspectos políticos y económicos.
  6. Tipo Convencional. Escogen objetivos con aprobación social en lugar de los de tipo ético o estético. Prefieren actividades pasivas, ordenadas y muy organizadas. Prefieren tareas administrativas, de oficina y de asuntos económicos.

viernes, 19 de julio de 2013

ACEPTACIÓN DE UNO MISMO. La propia aceptación, la autoestima, es fruto de madurez, de conocerse bien y lleva a valorarse adecuadamente, sin sentimientos de inferioridad, derrotismo, etc; y a confiar adecuadamente -sin ingenuidades ni presuntuosidades- en uno mismo.

2. Aceptación de uno mismo:


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aceptarse supone conocerse y aceptar sin dramatismos la propia identidad. Lleva a asumir los propios defectos y limitaciones, sin exagerarlos, conociendo también las propias virtudes. Lleva a quererse, y quererse no sólo en los aspectos positivos y agradables que descubrimos en nosotros, sino también en los negativos, aceptando las propias imperfecciones y luchando contra ellas con serenidad y sentido positivo.
Lleva a tolerarse y a tolerar a los demás; a aceptar los defectos; a no esconderlos; no a resignarse ante ellos. Lleva también a asumir con humildad y serenidad los errores del pasado, sin darle vueltas, sin lamentos, sin nostalgias, procurando vivir en el presente.
Durante mucho tiempo consideré la baja autoestima una virtud. Me habían prevenido tanto contra el orgullo y la presunción que llegué a considerar que despreciarme era algo bueno. Pero ahora me he dado cuenta que el verdadero pecado es negar el amor de Dios hacia mí, ignorar mi valía personal.
(Henri J. M. Nouwen, El Regreso del hijo pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, PPC).
La propia aceptación, la autoestima, es fruto de madurez, de conocerse bien y lleva a valorarse adecuadamente, sin sentimientos de inferioridad, derrotismo, etc; y a confiar adecuadamente -sin ingenuidades ni presuntuosidades- en uno mismo.
Quien debido a su madurez se estima a sí mismo, no necesita de grandes títulos para concederse el respeto que se merece (…) Situar fuera del núcleo del hombre el punto de referencia de la autoestima es, no cabe duda, una equivocación. No por más títulos se es mejor persona. (…)
Hay que conseguir no identificar autoestima con éxito profesional. (…) En lugar de preguntar con tanta frecuencia: ¿qué es? debiéramos dirigir nuestra interrogación a: ¿quien es? (M. A. Martí, La madurez).